No existe mayor chulería que hablar de "la personalidad del artista" por que es una contradicción vital al impulso narciso de creernos únicos e incomprendidos, pero aquí va mi mayor esfuerzo de sacar algo en limpio del texto "el artista" de un viejo comunista anacrónico (perdonen la redundancia) de apellido Kagan.
Primero (1a)trato de explicar el rol que el autor le asigna a cada uno de los cinco potenciales de la personalidad común, en la personalidad del artista.
Luego (1b)relaciono los cinco potenciales de la personalidad del artista con las cinco facetas del método creador.
posteriormente (1c) hablo de mi
Y por último (2), escarvo en las profundidades de mi memoria para recordar ALGO que hayamos aprendido en composición coreográfica I y II
Ia)
1.-Potencial gnoseológico: para el autor, el conocimiento o saberes a ser aprehendidos por el artista son informaciones adquiridas desde la profunda observación, análisis y formulación de la realidad así como de un autoconocimiento vasto que le lleve a saber y conocer los aspectos inherentes a la vida humana y así poder representarlos y lograr la identificación del espectador. Consigna la necesidad de experimentar este potencial en la medida en que la dará asidero en la realidad a sus creaciones y podrá exponer en ella la riqueza de la verdad de la vida, moderado siempre por las elecciones semióticas del artista; si su elección estética es más realista o abstracta.
2.-potencial axiológico: se refiere a la orientación valórica según la cual el artista define su creación artística. Dependiendo de sus convicciones y visiones éticas, morales, religiosas (ateas) y políticas, las que a su vez han sido directamente moldeadas y intervenidas por su proceso de socialización, éste determinará su forma de expresión y la ideología que sustenta su obra. Las elecciones que el artista toma durante el proceso creativo están mediadas por su interacción con el entorno, tanto actual como histórico. El artista orienta su que hacer entorno a su propia visión de mundo, y es así como se va concretando también un lenguaje particular y distintivo de autor.
3.- potencial creativo: Kagan se refiere a la capacidad y habilidad del artista de interactuar en diversos ámbitos, tanto social-organizativos como crítico-revolucionarias, de forma tanto constructiva como destructiva. Este aspecto lo liga a la importancia en la cultura socialista de que el artista esté inserto en otras esferas de la realidad social y pueda contribuir concretamente (materialmente) al desarrollo del ideal socialista. En el texto, este aspecto se entrelaza con el del potencial cognoscitivo en la medida en que el conocimiento, para Kagan, sólo puede venir de la directa participación en el proceso de vida, es decir de la experiencia propia de la vida. En este punto se vinculan ambos potenciales, pues en la estética socialista sería una importante condición que el artista, con el fin de representar fielmente la realidad debe conocerla profundamente, por lo que se enaltece la interacción del artista en la misma realidad que posteriormente va a representar en su obra, siendo vital entonces para el autor ser obrero para luego poder representarlo.
4.- potencial comunicativo: hace referencia a la forma, carácter y durabilidad de la comunicación con otros seres. En este aspecto hace incapie en la diferencia valorativa de la comunicación franca con fines de intercambio de pensamientos a través del lenguaje con otras personas y la simple “autoexpresión”, la necesidad egocéntrica de crear, presuntivamente, sin recalar en si alguien lo entiendo o no, y con una evidente desidia hacia el resto del género humano.
5.-potencial artístico: según Kagan, este potencial está definido por la intensidad, nivel y contenido de sus necesidades artísticas de creación así como de consumo de obras de arte. Este es el potencial más exaltado en un artista, a opinión del autor, pues es lo que domina su aspecto creativo.
Ib)
La primera faceta, la orientación cognoscitiva, se relaciona directamente con el potencial cognoscitivo en cuanto al ámbito del conocimiento en el que el artista quiere ahondar a través de su creación. El conocimiento artístico permite la diferenciación entre lo general y lo singular, entendiendo por esto que el conocimiento permite los distintos enfoques y perspectivas acerca de lo general de un tema frente a su manifestación individualizada, y viceversa. Sin embargo también está cruzado por la dimensión axiológica del creador, pues esta también orienta la valoración del conocimiento que predominará en la búsqueda artística. El segundo aspecto, la orientación valórica, dice justamente relación con lo anterior; la elección del modo y manera de dar forma artística a su posición valórica. Esta visión guarda directa relación con los rasgos axiológicos de su personalidad y la visión de mundo que sostiene, y sobre la cual se articula su personal forma de presentar la realidad.
La tercera faceta del método creador dice relación con la orientación modeladora (aspecto creativo espiritual) y se refiere a la los principios sobre los que se basan las imágenes que sustentan sus creaciones. Dice relación con la capacidad de generar u optar por modos de modelación de la vida y permanecer en ellos, o crear en diferentes estilos, incluso durante el mismo periodo, todo esto dependiendo de lo dogmático que se es por lo que también se conecta con el potencial valórico del artista así como su potencial artístico, según el cuál se manifestará según sea su necesidad creadora y transformadora de la realidad, propia de la personalidad artística.
La orientación constructiva es la cuarta faceta y constituye, durante el método creativo, la inclinación frente al material que se utilizará para concretar la obra. En este aspecto podríamos inclinarnos a pensar que es el potencial comunicativo y creativo lo que guía en gran medida la elección de las formas materiales que sustentarán la obra. Esto, en mi opinión, obedece a la necesidad (o no) de comunicar ciertas ideas a un público, y siendo la orientación constructiva la materialización del aspecto modelador (imagen) debe ser cuidadosa la elección para que cumpla con su función comunicadora. A su vez, esta función mediática, para mí, guarda estrecha relación con lo que Kagan denomina el potencial creativo, a través del cual interferimos en distintas esferas de lo público, lo que condiciona la elección de materiales al público potencial de nuestra obra (si me interesa el rol social del arte, crearé pensando en el proletariado y me valdré de aspectos constructivos que evoquen el mundo obrero, por ejemplo).
La quinta y última faceta del método creador es la orientación semiótica, a través de la cual el artista elige un sistema de signos a través del cual comunicará su obra. La relación con el potencial comunicativo es evidente, sin embargo, para mí, la necesidad comunicativa es inherente a la actividad artística (todos queremos decir algo a alguien de alguna forma) por lo que la orientación semiótica va más allá y se afecta, en mi opinión, por casi todos los aspectos de la personalidad de un artista. Siendo la semiología un sistema de signos y organización sintáctica del lenguaje, guarda estrecha relación con los aspectos del conocimiento, en cuanto a la cantidad de información semántica que maneja el artista al momento de poner en rodaje el proceso creativo. Así mismo el potencial axiológico se expresará en el proceso creador, pues la elección de lenguaje será en la medida de lo que opine, por ejemplo de la sociedad, del otro, del arte, es decir, sobre los juicios de valor (estéticos) que yo tenga de lo que me rodea y la visión que de eso quiero entregar en mi obra. El aspecto comunicativo toma otra arista con respecto a la orientación semiótica, y es el hecho de si quiero entregar en mi creación un mensaje decodificado al público de forma tal que la información sea fácilmente comprendida y digerida, o si escojo un proceso semántico que desafíe el entendimiento del espectador y genere un proceso artístico que se concluye en él, para lo cual el sistema de signos es más elaborado y guarda menos relación con la realidad y sus códigos. Finalmente la semiótica de la obra dice relación con el potencial artístico pues la propia expresión de necesidades artísticas está afiliada y motivada por ciertos gustos estéticos, sobre los cuáles, a mi parecer, descansan las elecciones semióticas (o tal vez es al revés, las inclinaciones estéticas provienen de mis expresiones semióticas, tendré que pensar sobre eso aunque lo más probable es que sea una relación dinámica de interacción).
Ic)
A lo largo de mi proceso me he dado cuenta de que los estímulos provenientes del inconsciente, en forma de material propositivo, es una fuente no aleatoria, si no que está profundamente estimulada por nuestra hambre de conocimiento (racional) y nuestro consumo artístico (material). A pesar de que he aprendido que la intuición es primordial, también entiendo que está regida por una serie de sistemas que vamos construyendo a voluntad, producto de una serie de elecciones regidas por nuestros aspectos valóricos y juicios estéticos.
El ser humano se desarrolla en concordancia a sus procesos de sociabilización y entorno social y definitivamente esos aspectos influyen en sus posteriores orientaciones creativas, ya sea por asimilación o por diferenciación, sin embargo considero que es limitante pensar que es un aspecto gravitante, pues una visión así peca de clasismo, a mi parecer.
Creo que como artistas tenemos serios problemas con la parte convergente de nuestro proceso creativo, pues a la hora de concretar (construir) lo que en el plano de las ideas nos parece tan claro, chocamos de frente con los aspectos reales y materiales del proceso, a los cuáles poco estamos acostumbrados (o yo estoy acostumbrada) por vivir en la divergencia mental. Esto también habla de mi inclinación hacia el aspecto cognoscitivo, pues puedo pasarme haciendo excesiva investigación y trabajo de mesa, y al momento de la praxis, me topo con todas las limitantes propias de lo concreto, limitantes que en realidad no son tales, pero como los artistas tenemos una alto concepto del Yo y por ende poca tolerancia a la frustración, consideramos son escollos infranqueables que nos pisotean el ánimo. He aprendido a probar más y cranear un poco menos, tratar de equilibrar ambos procesos, para efectivamente llegar a ver mis obras realizadas, y no sólo en mi imaginación.
Considero que el potencial creador, así como lo ve Kagan, en conjunto con el comunicativo, no obedecen a mi opinión ni vivencia personal y son comentarios excesivamente politizados. No constituye para mí una faceta de la personalidad del artista estar directamente involucrado con el devenir de la sociedad, perfectamente puede ser un observados de los procesos sociales y conocerlos a cabalidad, no tiene por qué estar involucrado directamente. Si considero que el contacto con la realidad es trascendental por lo que puse anteriormente acerca de las experiencias de vida, pero eso no tiene nada que ver con servir a un gobierno o realizar prácticas sindicalistas, por ejemplo. Tampoco considero que tenga esa coherencia entre la vida y la política alguna relación con la coherencia que se tiene para expresarse a través de las obras de arte, porque precisamente, para mí, el arte debe tender constantemente a desafiar todo tipo de orden establecido, tanto político, religioso, filosófico, moral, semiótico y organizacional porque es una re-presentación de la realidad, es decir ésta pasa por un filtro que está conformada por los rasgos de mi personalidad y relación estética con el mundo que me rodea, para ser elaborada en forma de producto artístico. Es atentar contra la libertad de movimiento de la motivación artística exigirle coherencia con los valores sociales, pues a mi parecer, primero están las motivaciones individuales, que tienen demasiados orígenes diferentes.
2)
Motivo: el motivo es la unidad mínima estructural de movimiento con sentido. En base a él se va componiendo hacia estructuras mayores, la célula, la frase, etc.
El motivo le da coherencia a la composición, pues es identificable dentro del gran conjunto de la obra como hitos que van hilando y sobre los cuáles se van elaborando variaciones que, a medida que transcurren, van complejizando y diversificando las formas de entregar la idea al espectador. El motivo está en concordancia con la idea detrás de la obra, de manera tal que su exposición, variación y predicación ayudará al espectador a comprenderla de forma más fluida.
Narración orgánica e inorgánica: estas dos formas de narración más que todo juegan con los lugares en que se sitúa el clímax durante la obra. La más conocida es la forma orgánica, también conocida como narración aristotélica, la cual obedece a la lógica principio-desarrollo-final. Es una estructura más o menos rígida, en la que el principio cumple con la presentación de los personajes y del conflicto central de la obra. Luego, durante el desarrollo este conflicto va madurando, así como la interacción entorno a él de los personajes, hasta alcanzar un clímax o momento más álgido de la obra, que es generalmente cuando el conflicto se hace público o los acontecimientos toman un vuelco inesperado. Ese momento, que suele situarse a los 2/3 de transcurrida la obra desencadena la resolución del conflicto, por lo que, tras mantenerse en lo más alto de la acción por un momento, comienza el descenso hacia el desenlace, lo que corresponde al final de la obra.
La narración inorgánica puede, por ejemplo, partir con el desenlace y en forma de racconto exponer los sucesos de atrás para adelante, o partir en el clímax para luego saltar a la presentación del conflicto y así.
Relación MUMO: esta relación Música-Movimiento expone el vínculo entre estos dos elementos de la composición, la cuál puede ser al unísono, tanto en su métrica como en su intencionalidad (por ej. Música lenta y triste con movimientos con esas características) como ir en contra la una de la otra (por ej. Movimientos staccato, rápidos y eufóricos para un réquiem).
Actitud y movimiento: la actitud es la inmovilidad expresiva del cuerpo y guarda relación con los procesos internos del personaje a interpretar, o del intérprete mismo si es que no se está trabajando con roles. Así, los movimientos podrían pensarse como las transiciones entre estas actitudes. Me parece que esto guarda estrecha relación con la narración orgánica y la danza expresiva, la que se vale del gesto para construir personaje, por lo que la actitud sería primordial para presentar el personaje.
martes, 9 de junio de 2009
lunes, 13 de abril de 2009
Peter Brook, director teatral

"A un director le lleva mucho tiempo dejar de pensar en el resultado que desea y concentrarse, en su lugar, en descubrir a fuente de energía de la que al actor le pueden brotar impulsos verdaderos. Si uno describe o marca el resultado que está buscando, un actor lo puede reproducir por un momento. No obstante, para ser capaz de hacer lo mismo una segunda vez con suficiente energía, el actor o la actriz tienen que tener tal convicción que el impulso se les haga auténticamente propio. Invariablemente, para los actores, ese sentido de la convicción procede de su propio sentido interno de la realidad, no de la obediencia a las ideas de un director".
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